Impresión 3D: qué es, cómo funciona y cómo diseñar tus propias creaciones
- Sustainable Teacher
- 5 nov 2020
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 15 oct 2025
En el artículo de hoy vamos a descubrir cómo funciona la impresión 3D, qué materiales se utilizan, cómo se diseña un objeto paso a paso y cómo puedes imprimirlo tú mismo usando herramientas gratuitas como Tinkercad y Prusa Slicer.
¿Qué es la impresión 3D?
La impresión 3D es una tecnología relativamente reciente que permite crear objetos tridimensionales a partir de un diseño digital. Aunque empezó a popularizarse hace apenas una década, en los últimos cinco años se ha convertido en algo cada vez más común, no solo en el ámbito doméstico, sino también en sectores como la medicina, la ingeniería o la educación.
Hoy en día, las impresoras 3D pueden utilizarse para fabricar desde prótesis médicas (como brazos biónicos) hasta piezas de repuesto o maquetas educativas.
En esencia, una impresora 3D es muy parecida a una impresora convencional, pero en lugar de imprimir tinta sobre papel, imprime material plástico capa a capa, creando objetos con altura, anchura y profundidad.
Materiales más comunes en la impresión 3D
En una impresora normal usamos tinta; en una impresora 3D se utiliza un filamento que actúa como “tinta” sólida.
Los tres materiales más utilizados son:
PLA (ácido poliláctico):
Es el más popular por ser biodegradable y relativamente fácil de usar. Aunque su degradación completa puede tardar hasta 100 años, es una opción mucho más sostenible que otros plásticos derivados del petróleo.
ABS (Acrilonitrilo Butadieno Estireno):
Muy resistente y duradero, ideal para piezas mecánicas o que necesiten soportar calor. Sin embargo, requiere altas temperaturas para fundirse y emite gases que no son del todo sostenibles.
PVA (Alcohol Polivinílico):
Tiene la ventaja de ser soluble en agua, lo que permite crear estructuras de soporte que luego pueden disolverse sin dañar la pieza principal.
Como Sustainable Teacher, elijo siempre el PLA: no es perfecto, pero es la mejor opción entre las disponibles hoy en día.
Tipos de impresoras 3D
Las impresoras 3D se clasifican principalmente según la temperatura de la base o cama de impresión:
Cama fría: más sencilla y económica, pero requiere precisión para evitar deformaciones.
Cama caliente: mantiene la temperatura constante durante la impresión, lo que mejora la adherencia y la calidad del resultado final.
¿Cómo funciona una impresora 3D?
La impresión 3D se realiza por capas.
La impresora deposita el material capa tras capa, desde la base hacia arriba. Cada capa representa una “rebanada” del objeto, y al acumularse todas, el resultado final tiene volumen.
Por eso se llama también fabricación aditiva: el objeto se crea añadiendo material, no quitándolo.
El proceso tiene varios pasos importantes:
1. Diseño del modelo
Antes de imprimir, necesitas un modelo digital. Puedes crear uno desde cero o descargarlo de repositorios gratuitos como Thingiverse.
Para diseñar tus propias piezas, una herramienta sencilla y gratuita es Tinkercad, ideal para principiantes y para proyectos educativos.
Al diseñar, debes tener en cuenta:
Tamaño: asegúrate de que tu diseño cabe en la base de tu impresora (por ejemplo, 10x10 cm).
Coordenadas (X, Y, Z): como en matemáticas, los objetos se mueven en tres dimensiones.
Proporciones y estabilidad: evita dejar partes del diseño “flotando”, sin apoyo, ya que podrían colapsar durante la impresión.
Por ejemplo, si intentas imprimir una pirámide invertida, el vértice inferior no tendría soporte y la estructura se derrumbaría al comenzar a imprimirse.
2. Slicing: el paso intermedio entre el diseño y la impresión
Una vez que tengas tu diseño, debes “prepararlo” para la impresora mediante un proceso llamado slicing (en inglés, “rebanar”).
Este proceso divide el modelo en capas finas que la impresora pueda leer y fabricar una a una.
El software de slicing traduce tu archivo de diseño (normalmente con extensión .stl) a un formato que la impresora entiende (.gcode).
Este formato contiene todas las instrucciones necesarias: temperatura, velocidad, altura de capa, relleno interno, etc.
3. La extrusión del material
El componente principal de una impresora 3D es el extrusor, una boquilla que calienta el filamento y lo deposita capa a capa.
Su temperatura depende del tipo de material:
PVA: se funde a menor temperatura.
PLA: temperatura media (180–200 °C).
ABS: requiere temperaturas más altas (220–250 °C).
El extrusor se mueve horizontalmente, mientras que la base desciende poco a poco, permitiendo que el objeto crezca verticalmente.
4. El relleno: estructura interna del objeto
Los objetos impresos no suelen ser sólidos al 100%.
Dentro, se crean estructuras diagonales o reticulares que permiten ahorrar material y reducir peso sin perder resistencia.
El porcentaje de relleno puede variar:
15 % para piezas ligeras o decorativas,
30 % o más para objetos que necesiten firmeza o soportar peso.
Tinkercad: el diseñador 3D más sencillo para empezar
Tinkercad es una plataforma gratuita de diseño 3D creada por Autodesk, accesible desde cualquier navegador.
Es perfecta para estudiantes y principiantes porque no requiere instalación ni conocimientos previos de modelado.
Para usarla:
Entra en tinkercad.com.
Crea una cuenta (puedes usar tu correo escolar, con autorización si eres menor).
Pulsa “Crear diseño nuevo”.
Empieza a añadir figuras geométricas, textos o dibujos a mano alzada.
Ajusta tamaños, colores y posiciones.
Guarda tu proyecto con extensión .stl para pasarlo al siguiente paso: el slicer.
Tinkercad es intuitivo y visual: puedes mover las piezas desde diferentes ángulos para ver cómo encajan.
Cada cuadrícula equivale a 1 milímetro, por lo que trabajar con precisión es sencillo.
Prusa Slicer: el puente entre tu diseño y la impresora
El siguiente paso es usar un programa como Prusa Slicer, que se encarga de transformar tu archivo .stl en .gcode.
Aquí podrás configurar:
Temperatura del extrusor y de la cama.
Porcentaje de relleno.
Velocidad de impresión.
Altura de cada capa.
Una vez exportado el archivo .gcode, ya puedes introducirlo en tu impresora 3D y comenzar la impresión.
Aplicaciones sostenibles de la impresión 3D
Más allá del aprendizaje técnico, la impresión 3D tiene un enorme potencial para la sostenibilidad ambiental:
Reducción de residuos: solo se utiliza el material necesario.
Reparación y reutilización: puedes imprimir piezas de repuesto en lugar de desechar objetos enteros.
Educación ecológica: permite comprender de forma práctica cómo diseñar y producir de manera responsable.
Materiales biodegradables: como el PLA, reducen el impacto ambiental respecto a los plásticos convencionales.
Incluso hay proyectos de investigación que buscan fabricar filamentos a partir de bioplásticos reciclados o residuos orgánicos, lo que haría esta tecnología aún más sostenible.
Consejos finales para tus primeras impresiones
Empieza con diseños simples: figuras geométricas o letras.
Comprueba las dimensiones antes de imprimir.
Usa PLA al principio: es el más fácil y ecológico.
Revisa el extrusor y la base: deben estar limpios y nivelados.
Sé paciente: las impresiones 3D requieren tiempo, pero el resultado merece la pena.
Conclusión
La impresión 3D no solo es una herramienta creativa, sino una forma de entender la producción sostenible.
Nos enseña que fabricar algo no tiene por qué implicar desperdicio, y que podemos crear, reparar y aprender con respeto por el planeta.
Si te interesa seguir aprendiendo sobre ciencia, sostenibilidad y tecnología, suscríbete al canal y cuéntame en los comentarios si ya has probado alguna vez una impresora 3D o te gustaría hacerlo.









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